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DE SIMIOS, CURAS, LEONES Y ELEFANTES

grosske | 30 Abril, 2006 09:21

La ley sobre los derechos de los grandes simios ha levantado dos tipos de debate. El que más se ha echo oir ha sido un debate bastante cutre protagonizado por la Iglesia y los políticos y periodistas que, en estos temas, le van a la zaga. La Iglesia católica - siempre en vanguardia, la pobre - anda todavía mal digiriendo lo de Darwin y le irrita sobremanera que le vengan a recordar nuestro íntimo parentesco con gorilas y orangutanes. La letra de la ley es una mayor protección para los grandes simios pero la música es que la frontera evolutiva entre ellos y nosotros es más difusa  de lo que siempre nos ha gustado creer. Total: un nuevo dolor de barriga para la jerarquía eclesiástica, siempre perdida en un debate esencialista en el que nadie ve nada claro menos ella.

A mí el debate que más me gusta es el de por qué sólo los grandes simios. ¿Parecerse a nosotros los hace necesariamente dignos de mayor protección?; ¿somos tan guais como nos creemos?.

Nuestro paso por la tierra está siendo realmente espectacular. En tres millones de años hemos hecho auténticas virguerías inigualadas por ninguna otra especie. Pero, entre desertización, cambio climático, contaminación nuclear y contaminación del aire y de las aguas, la verdad es que nos echo un par de millones de años más antes de que pasemos a ser un recuerdo evolutivo. Los dinosaurios reinaron sobre la tierra durante más de doscientos millones de años - un poco anodinamente, es cierto - y aún tuvo que venir un meteorito para hacerlos desaparecer. Nosotros amenazamos con una trayectoria tan fulgurante como breve.

Como pasa en todas las especies depredadoras, nuestros antepasados llegaron a prosperar por ser más hijoputos que sus competidores; es decir, más eficaces en el arte de matar. No en vano  hemos considerado tradicionalmente al león como un animal digno de admiración y el rey de la selva: un tipo que se pasa la vida espantando moscas debajo de una acacia hasta que la señora le trae una gacela muerta con la que llenar la panza. ¡Menudo capullo!. Y todo ésto por no mencionar su repugnante costumbre de devorar las crías ajenas para acelerar el ciclo reproductivo de la madre, copular con ella  y asegurar la perpetuación de sus genes.

Yo, puestos a buscar, me quedo con los elefantes. Han asegurado su supervivencia, sencillamente, haciéndose grandes; no dan la lata nadie, no matan a nadie y van a su bola. Es decir: lo contrario que nosotros

Comentaris

  1. Brodat
    Així t'ha quedat
    ea6adk Animalista Convencido | 30/04/2006, 11:50
  2. Re: DE SIMIOS, CURAS, LEONES Y ELEFANTES
    Animalista, jo també t'estim
    grosske | 30/04/2006, 12:43
  3. Mira
    Passa per aquí que parlen de coses concretes, també, http://bloc.balearweb.net/740
    Pep V | 30/04/2006, 19:28
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