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LUCHAR CONTRA EL TERRORISMO IMPLICA TAMBIEN CAMBIAR DE POLITICA EXTERIOR

grosske | 15 Novembre, 2015 09:18

No nos debe preocupar pecar por exceso en la condena a lo que ha sucedido en Paris. Usar como arma política el asesinato indiscriminado de gente inocente es, exactamente, la definición misma de terrorismo y no hay suficientes palabras en el diccionario para condenarlo como se merece.

Sí nos debería preocupar, en cambio, el poco vigor con el que condenamos las víctimas del mismo tipo de territorismo en otros países geográficamente también muy próximos como Líbano, Irak o Siria... Se diría que hay víctimas de primera y de segunda categoría y esto es moralmente indefendible. Un ejemplo: en abril  murieron 147 jóvenes universitarios a manos de un comando islamista que irrumpió en la Universidad. Si no lo sabes o apenas lo recuerdas es porque  eran jóvenes negros en una universidad de Kenia

...Y también nos debería preocupar el conseguir dosificar  adecuadamente las emociones y la razón: cuando el terrorismo no es un fenómenos aislado y puntual es que hay causas objetivas de carácter político que favorecen su desarrollo. Hay poderes políticos, económicos y mediáticos a los que este debate sobre las causas favorecedoras del auge terrorista les incomoda porque son ellos los que han contribuído poderosamente a incrementarlas. Por eso intentan hurtarnos este debate aventando únicamente el miedo y la emoción. Mala fórmula.

En los últimos 15 años, los países de la OTAN  han (hemos) incrementado notablemente nuestra vieja costumbre de "poner orden" en Oriente Medio por via militar y hemos contribuido muy activamente a la explosión política de tres estados vecinos (Afganistan, Irak y Libia), hemos apoyado sin  fisuras al estado israeli y a la represión inhumana contra el pueblo palestino, hemos alentado una guerra civil en Siria que ya dura 5 años y que está provocando una inmensa tragedia humanitaria... y el resultado de estas políticas no puede ser más nefasto: estamos mucho peor que antes de empezar. 

Luchar contra el terrorismo yihadista no es sólo perseguir  sus actos criminales, también pasa por establecer otro marco de relaciones con nuestros vecinos. No podemos contribuir al incendio de las casas de nuestros vecinos y que, al mismo tiempo,  el humo no nos entre por las ventanas

 

 

MUCHA DESHONESTIDAD EN LA GUERRA DE CATASPAÑA

grosske | 11 Novembre, 2015 20:46

Cada vez que Artur Mas da un tirón hacia la independencia, Rajoy se frota las manos: sabe que es una nueva oportunidad para defender la unidad indisoluble de la patria y embolsarse  un nuevo puñado de votos en el resto del Estado.


Cada vez que Rajoy evoca las actuaciones administrativas y los tribunales como única respuesta al independentismo,  Artur Mas se frota las manos porque sabe que el desprecio hacia la realidad política catalana es el mejor refuerzo para  las tesis independentistas.


Pero lo que convierte en deshonesta la actitud de los ejércitos que se enfrentan en la guerra de Cataspaña no es el curioso beneficio electoral que ambos obtienen: es que tanto uno como otro saben que sus planteamientos son inviables.


Dicho de otra manera: ambos saben que el final de la guerra será una modificación de la relación política entre Cataluña y el Estado en el marco de la Unión Europea y que ni el  inmovilismo patriotero del PP ni la indepedencia inmediata de Cataluña son alternativas viables.


En la actitud del PP no sólo hay la deshonestidad de quien defiende lo indefendible sino también el cinismo de quien, envolviéndose en la bandera de la unidad de España, está generando, a sabiendas, una fractura social gravísima entre Cataluña y el resto del Estado.


Sin tanto cinismo, Junts pel sí es un tándem de múltiples sillines, que, ante su propia debilidad, no se le ocurre nada mejor que pedalear más fuerte y huir hacia delante. Ellos saben perfectamente que ningún indicador avala la posibilidad de  una ruptura inmediata y en términos conflictivos con el resto del Estado. Ni han tenido los  votos necesarios en las recientes elecciones que ellos mismos plantearon como un plebiscito, ni tienen el apoyo social necesario ni tienen los apoyos mediáticos y económicos necesarios... ni tienen, por supuesto, una solución factible para el reenganche con la UE después de la "desconexión" con el Estado.


Pero allí siguen unos y otros, avanzando a la carga con las espadas en alto con el principal objetivo de mantener  a flote sus respectivos  proyectos políticos.

Lo malo es que, mientras yo escribo este artículo (intentaré que sea el último) y mientras ellos ocupan la mitad de los informativos, ya casi no hay espacio para las cosas de comer: para la precariedad del trabajo, la insuficiencia de las pensiones, el deterioro de los servicios públicos, el fraude fical, la corrupción y otras muchas lacras que padecen por igual la gente de Catalunya y la del resto del Estado... y que tienen los mismo culpables tanto en Catalunya como en el resto del Estado

 
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