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UNIDAD POPULAR, CATALUNYA, PODEMOS, IU, EQUO, AeC... NO NOS LIEMOS

grosske | 29 Setembre, 2015 20:04

1.- Una previa sobre Catalunya sí que es pot: Hay  debate sobre la causa de los discretos resultados de esta candidatura. No citaré las hipótesis  más pobres  e interesadas (¿para qué?) y me limitaré a reseñar las dos cuestiones que a mí me parecen más significativas:

a) La más importante: en Catalunya había  una candidatura de unidad popular inequívocamente de izquierdas, radical en lo democrático y con una posición en el punto nodal de estas elecciones, la cuestión nacional, que yo no comparto pero que también era muy clara. Esta candidatura de unidad popular era... la CUP.

b) Por contra, Catalunya sí que es pot, ha sido vista, con razón, más como una coalición de partidos que como un proceso de unidad popular tipo Ahora Madrid; ha mantenido un discurso que ha sonado a ambiguo sobre el tema nacional, no ha sido capaz (no por culpa suya, sino porque el clima político no lo ha permitido) de darle la vuelta a la agenda y situarla en los temas sociales y ha sido comandada por un socio estatal de una manera muy invasiva en la que el electorado de ICV y de EuiA dificilmente podía sentirse cómodo. Por último, no puede olvidarse que este socio estatal, Podemos, es una fuerza política a la baja desde febrero de 2015 y que, desde las últimas elecciones, sufre las consecuencias de su acompañamiento sin  fisuras al giro copernicano de Tsipras, algo que  puede haber sido comprendido por algunos pero no puede haber entusiasmado a nadie.

2.- Ya está Grosske metiéndose con Podemos...! que no vé que hemos de buscar la unidad? Pues  no. No paso gusto metiéndome con Podemos, entre otras cosas porque, sinceramente, ya no sé con cual meterme: con el de "ni de izquierdas ni de derechas" o con el de "nuestro papel es doblarle el brazo a la socialdemocracia"; con el de "Viva la unidad popular",  con el de "Podemos ha de ir en solitario" o con el de "Podemos puede llegar a acuerdos pero pocos"; con el de "la casta" o con el de ayer mismo:  "propongo gobernar con el PSC"; con el que criticaba ácidamente a los socialistas por someterse a la Troika o con el que comprende a Tsipras por someterse a la Troika...

La verdad es que, intelectualmente,   me motivaba mucho más criticar a Podemos cuando tanta gente creía que era un compendio inmaculado de todo tipo de virtudes. No lo es, claro: está hecho de fango cocido (como IU, como Equo, como tú y como yo);  ha cometido muchos errores (como IU, como Equo, como tú  y como yo) y también ha aportado muchas cosas positivas, especialmente en la renovación de la política. 

Por eso quiero la unidad, pero, por eso y por muchas otras cosas, no concibo la unidad como satelización o como un Podemos&friends. No sólo porque no sea razonable sino porque no es lo que la gente quiere ni lo que realmente, puede funcionar mejor electoralmente.

3.- La unidad popular: un proceso irrenunciable Yo soy de los que creen que las exitosas candidaturas municipales  de unidad popular son el modelo; soy de los que creen que el concepto de unidad popular se adecua como un guante a la famosa convergencia política y social que IU lleva 6 años teorizando pero que sólo lleva uno practicando de verdad; soy de los que se creen que la aparición de Ahora en Común ha sido una excelente noticia para la izquierda en la medida que tenga aliento y recorrido más allá de las elecciones generales y no se subordine a una lógica electoralista.

En esta manera de funcionar abierta y hiperdemocrática, en la que cualquier participante se ha de sentir igual de decisivo que cualquier otro,  en la que es bueno que estén partidos dentro y apoyando pero que no es bueno que estén partidos dirigiendo, estoy yo, estamos otros muchos y, desgraciadamente, no está Podemos (aunque sí mucha gente de Podemos)... Y ni yo, ni IU ni otros muchos estamos dispuestos ya a renunciar a este proceso, porque no esté Podemos o porque no esté el "sursum corda".

4.- Invalida esto la posibilidad de acuerdos con Podemos o con otras fuerzas políticas? Para nada. Este nuevo sujeto político surgido de la unidad popular y que ha venido para quedarse ha de ser capaz de llegar a acuerdos pre y post electorales con otras fuerzas políticas, siempre que el programa así lo permita. Pero dichos acuerdos, legítimos si se hacen con transparencia y con el apoyo de la mayoría, no pueden confundirse  con la unidad popular en sí ni, logicamente, pueden menoscabarla ni pueden ser acuerdos indignos o de subordinación a otras fuerzas: han de ser acuerdos razonables y al servicio de la ciudadanía a la que queremos servir:   No nos liemos!

 

7 VERDADES INCOMODAS SOBRE GRECIA, IU Y AHORA EN COMUN

grosske | 19 Setembre, 2015 20:11

1.- Que no os engañe la imagen televisiva de las  banderas agitándose con fervor en los mítines de campaña: una expresion muy representativa del sentir de la calle la daba ayer una ciudadana ateniense en France24: "Estoy decepcionada y desesperada, no sé a quién votar y ni siquiera sé si voy a votar". Este es el resultado de la lucha "entre el león y los buitres" a la que ayer aludió Iglesias en el mítin de Syriza.

2.- Fijaos si está jodida la cosa que lo peor que le podría pasar a Syriza mañana es ganar las elecciones y formar gobierno: si la gestión del austericidio fundió al PASOK llevándolo del 40 y pico % de votos a menos del 10%, la gestión de la tragedia social que aguarda a los griegos tras la firma del tercer rescate y la incapacidad para responder a las demandas más justas y elementales de la ciudadanía, disolvería a Syriza (la disolverá, si gobierna) como un azucarillo. No exagero.

3.- Tsipras ganó las elecciones prometiendo el fin del austericidio y la regeneración democrática y no ha cumplido ni con lo uno ni con lo otro. A lo primero  renunció cuando aceptó las condiciones ignominiosas del tercer rescate y a lo segundo cuando se desdijo de sus promesas electorales pocos meses después de haberlas formulado y cuando, para mayor escarnio, convocó un referéndum cuyo resultado también traicionó dos semanas después. Intentar exculparlo porque había muchos buitres para tan poco león es una falacia para consumo de ingenuos: Tsipras  tenía perfectamente contados a los buitres antes de las pasadas elecciones y, con mucha mayor precisión, antes de la convocatoria del referéndum.

4.- Por eso me resulta imposible solidarizarme con quienes se han sumado al carro del "Tristemente, no tenía otra opción": porque este es el mismo carro en el que se han montado Zapatero, Hollande,  Renzi y tantos otros. Y por eso estoy infinitamente agradecido a Alberto Garzón y a IU  por haber declinado la invitación a participar en el mítin central de Syriza.

5.- Cuanto acabo de decir resulta extraordinariamente incómodo para mí mismo y  para tod@s l@s que, hasta hace pocos meses, hemos apoyado a Syriza sin fisuras. Pero la honestidad política, para quien la tiene,  exige reconocer y afrontar esta incomodidad y no camuflarla con cuentos de animales.

6.- El fracaso de Syriza nos interpela a toda la izquierda rupturista de Europa, incluyendo a este proyecto naciente de unidad popular que se llama Ahora en Común; por eso me parecen imprescindibles dos compromisos programáticos tan sencillos como esenciales: no hemos de prometer nada que no podamos cumplir y, antes (no después) de traicionar alguna de nuestras promesas esenciales, hemos de comprometernos a dimitir y convocar elecciones.

7.- Además, hemos de afrontar seriamente y con rigor  el debate sobre lo que podemos llegar a prometer. Yo, ahora mismo, no tengo todas las respuestas a esta cuestión. Pero sí hay algo que 39 años de experiencia política y algunos años de experiencia sindical me han enseñado con bastante claridad: quien no contempla la posibilidad de romper con su interlocutor, quien no contempla otro escenario que el acuerdo, jamás va  a conseguir un buen acuerdo

LA CONSTITUCION DE AHORA EN COMUN Y LOS VUELOS GALLINÁCEOS

grosske | 09 Setembre, 2015 20:14

Dicen que se están conformando dos posiciones de cara a la Asamblea de Ahora en Común que se celebrará dentro de tres días : la de quienes conciben Ac como una herramienta para llegar a un acuerdo con Podemos y la de quienes conciben Ac como una herramienta para competir en mejores condiciones con Podemos.

Espero que ni una ni otra posición salgan adelante porque ambas me parecen las dos caras de una misma moneda con escaso valor ... Y espero que tampoco triunfe la idea de quienes exigen acuerdos en todo el territorio del Estado como condición para que haya algún tipo de acuerdo porque ya basta con las pegas que pone Podemos para que nosotros pongamos aún más.

Lo que me interesa resaltar, en todo caso, es que la Unidad Popular no es una herramienta táctica para llegar a acuerdos o plantarle cara a no sé quién: es una nueva manera de hacer política, sencilla, exigente y muy distinta a la habitual, que descansa sobre cuatro pilares:

1.- Pivotar en torno a un programa y SÓLO en torno a este programa. En el caso de Ac se trata, lógicamente, de un programa de ruptura con la lógica neoliberal y de defensa de los derechos democráticos, sociales y laborales de la ciudadanía

2.- Buscar la aglutinación en torno a este programa de todas las fuerzas susceptibles de identificarse con él: ciudadanos y ciudadanas a título individual y, también, partidos y organizaciones. Cuando se ponen pegas a la unidad sin que estas pegas se sustenten en cuestiones programáticas es una señal inequívoca de que, realmente, no se está por la unidad popular.

3.- Funcionar de una manera horizontal y sobre el principio de una persona/un voto. Los megaliderazgos, los funcionamientos por arriba y las lógicas partidistas que pretendan un funcionamiento basado en el acuerdo entre partes, sencillamente, no tienen lugar.

4.- Tener una vocación estratégica. Aunque Ac se articule de entrada como una plataforma electoral, la apuesta por la Unidad Popular es tan potente que exige de forma natural su extensión en el tiempo y el espacio: ¿Por qué motivo se debería volver más adelante a los métodos de la vieja política?, ¿Por qué se estaría por la unidad popular en las generales y no en las autonómicas, las europeas o las municipales? ¿Por qué no en el trabajo político del cada día?.

El Ahora en Común  que surja de la asamblea del sábado ha de fundamentarse en estos cuatro pilares... pero el aliento unitario que le ha de caracterizar, le ha de impedir conformarse con la unidad obtenida en su propio marco orgánico. Por eso - si la coincidencia programática lo permite - Ac no ha de caer en la autocomplacencia ante su propia constitución y ha de intentar llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas... pero sin dejar de ser lo que es: la unidad popular no se puede confundir, como frecuentemente se hace, con una coalición de partidos

... "Si el acuerdo programático lo permite". Algo sobre lo que es mucho más fácil pasar de puntillas pero que es imprescindible abordar. El caso de Syriza está demasiado presente y cualquiera puede entender que no es lo mismo criticar el giro dado por Tsipras que comprenderle y acompañarle en este giro. España ya ha padecido el engaño de Zapatero y el engaño de Rajoy, supongo que nosotros no estamos dispuestos a ser los terceros en prometer y no cumplir.

La Unidad Popular está asomando la cabeza como una manera generosa y valiente de trabajar con honestidad por los intereses colectivos y tiene una vocación de evidente de venir para quedarse.

Por eso decía al principio de este artículo que era incompatible con el tacticismo y el vuelo gallináceo de quienes quieran utilizarla como mera herramienta coyuntural para negociar, buscar acuerdos tácticos, competir ventajosamente con otras fuerzas o, simplemente, mejorar coyunturalmente expectativas electorales

 
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