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ARCADI ESPADA, PACMA Y OTROS ANIMALES

grosske | 17 Setembre, 2014 20:24

Arcadi Espada, con motivo de un debate sobre el Toro de la Vega, se burlaba ayer de la Presidenta de PACMA por afirmar que los animales tenían emociones y sentimientos.

Espada es un señor muy leído pero se ve que, sobre esta cuestión, ha preferido refugiarse en la ignorancia científica y los prejuicios más obsoletos.

La cultura judeocristiana (al contrario de muchas otras culturas que, desde antaño, han cultivado el respeto por la Naturaleza) considera al Hombre como algo radicalmente distinto del resto de los animales y le mandata a ejercer sobre ellos una relación de pleno dominio: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra" (Libro del Génesis).

De esos polvos vienen los lodos de la ignorancia del Sr. Espada y de actos de barbarie - muy tradicionales - como el Toro de la Vega.

Lo científicamente probado, sin embargo es que los humanos no somos más que un animal más, muy poco "performante" desde el punto de vista somático pero que gozamos de un cerebro hipertrofiado sobre el que descansa nuestro éxito evolutivo.

La barrera infranqueable que, supuestamente nos separaba del resto de los animales hace tiempo que ha saltado hecha añicos.

 Ahora sabemos que compartimos con nuestros primos los chimpancés más del 95% de nuestro ADN, sabemos que hay animales con cultura (es decir, capaces de adquirir habilidades y conocimientos socialmente transmisibles) que hay animales con sistemas de intercomunicación complejos y que, por supuesto, tienen emociones y sentimientos.

Respetar a los animales, respetarnos a nosotros mismos y respetar al conjunto de la Naturaleza se ha convertido, pues, en una tríada indisociabe… Y algo que sólo se puede poner en duda desde la ignorancia o la obcecación

PEDRO SANCHEZ, UN NOKIA ANTIGU0

grosske | 14 Setembre, 2014 13:22

Pedro Sánchez opina que el elemento clave para entender la reciente decadencia del PSOE es haber "indultado a un banquero" (explicación poco discutible pero aparatosamente insuficiente); sobre un tema tan sensible como Cataluña, Sánchez tiene exactamente la misma posición que Rubalcaba y el ya extinto Pere Navarro y, en el Consejo Federal de ayer, ha tenido la ocurrencia de acusar a Podemos de hacerle el juego al PP por quitarle votos al PSOE (la misma canción que entonaba Felipe González - al que , por cierto, Sánchez considera uno de sus principales referentes-  cuando acusaba a IU de estar en connivencia con el PP). 

Ayer leí un twt que me pareció tan ingenioso como acertado: "Pedro Sánchez es un Nokia 3310 en la carcasa de un iPhone6".

Sin embargo, sería injusto darle la culpa al propio Sánchez. Cundo un partido tiene un problema de línea política, lo tiene que arreglar con debate , con autocrítica e introduciendo los cambios necesarios en su análisis y su línea de actuación . Pretender arreglar las crisis políticas con cambios de liderazgo es una mala solución.

El gobierno Hollande/Valls tiene el prestigio por los suelos pero en el seno del PSF, como mínimo, hay un debate muy vivo sobre la línea política a seguir. Ante la moción de confianza que Valls presentará en la Asamblea y la disidencia de una parte del grupo parlamentario, la ex-Secretaria General, Martine Aubry, acaba de decir que la unidad no se decreta sino que se construye y que los diputados y diputados han de votar esta moción de confianza en conciencia.

Veo al PSF muy tocado pero, al menos, dotado de herramientas que no parece tener el PSOE; herramientas que, en todo caso,  no parece que vayan a ser utilizadas por su joven, simpático y apuesto Secretario General

 

 

 

 

IU: ¿Y SI NOS INTEGRÁRAMOS EN PODEMOS?

grosske | 03 Setembre, 2014 19:47

Las últimas encuestas han sembrado la inquietud entre muchos militantes de Izquierda Unida.

Tras los malos resultados del 2008, hicimos un trabajo ímprobo hacia dentro y hacia fuera  y  las pasadas elecciones europeas, sin colmar todas las expectativas,  confirmaron la remontada… Pero ahora resulta que llega Podemos - sin bajarse, como quien dice, de las redes sociales - y amenaza con devolvernos a la casilla de salida (o más atrás).

¿Vale la pena seguir deslomándonos o deberíamos subirnos a este barco cómodo y seguro donde el viento sopla siempre de popa?

Un primer argumento en favor de la primera opción es negar la mayor y poner en duda la veracidad de las encuestas.  Un argumento sólido,  por cierto. Las encuestas ya fallaron estrepitosamente el pasado mes de mayo y todo hace pensar que  pueden seguir haciéndolo porque estamos ante una situación política sin precedentes, cambiante y muy volátil.

Pero, aunque esto sea así y las encuestas deban ser leídas con la máxima precaución, es evidente que preguntas como la planteada más arriba no pueden resolverse únicamente sobre la base de una especulación estadística.

Mi convicción es que Podemos está  jugando un papel positivo para el cambio político de este país y, sobre todo, para el cambio de la política de este país. IU debe aprender muchas cosas de Podemos: por ejemplo, su audacia, su modernidad, su capacidad comunicativa  y su refrescante convicción de que estamos en política para ganar y no para morir gloriosamente teniendo la razón. En todo caso, Podemos es, en estos momentos críticos para la sociedad, un amigo y un aliado objetivo de IU y, de ninguna manera, un adversario.

Sin embargo, digámoslo ya, soy muy escéptico respecto a su recorrido a medio y largo plazo.

En estos momentos de crisis, es posible construir un programa con vocación mayoritaria que le de un vuelco a la situación política  y que sea una  alternativa factible al modelo neoliberal. Este programa ha de poder ser votado por personas como este ex militante de Unió Mallorquina que forma parte del actual núcleo dirigente de Podemos y también por  personas como estos miembros de Podemos que nunca han votado a IU porque la consideran demasiado de derechas. Pero una cosa es articular  una mayoría electoral muy diversa y otra intentar encajar esta diversidad en un mismo partido.

 Cuando Podemos salga del astillero y empiece a navegar de verdad – cosa que sucederá a partir de las próximas elecciones municipales y autonómicas – es muy difícil que pueda responder a los mil requerimientos que le planteará la realidad sin que surjan graves contradicciones internas. Quizás es por esto que la actual dirección manifiesta tanta prevención a presentarse a las municipales y plantea mecanismos estatales de control centralizado de todo lo que se mueva a nivel municipal.

Errejón explicaba en Le Monde Diplomatique del pasado mes de julio que proyectos así – de amplio espectro, que rompen con los referentes tradicionales de la izquierda y basados en el hiperliderazgo – habían sido existosos en Latinoamérica y habían sabido representar una mayoría nacional-popular. Al margen de los daños colaterales que se puedan derivar de tomar según qué atajos ideológicos, no podemos olvidar que, siendo cierto lo que dice Errejón, también lo es que lo que ha aglutinado estos movimientos ha sido un nacionalismo popular bolivariano que ha tenido como eje principal de su política poner fin al secular expolio de sus recursos por parte de potencias imperialistas y corporaciones multinacionales.

En España la percepción de las cosas es diferente. Los problemas se ubican en el interior más que en el exterior, la idea más generalizada es que son los propios españoles los que roban a los demás y  la cuestión nacional no sólo no nos aglutina sino que nos divide. En definitiva:  no hay condiciones, en mi opinión,  para un nacionalismo popular español que pueda aglutinar desde el centro progresista hasta la extrema izquierda.

Por éstas y por otras razones, IU no debe integrarse en Podemos pero, como he indicado anteriormente, debe trabajar con este partido, aprender de él y buscar la colaboración con él en los muchos objetivos que compartimos.

Pero, sobre todo, tanto IU como Podemos como Equo como cualquier otro partido enfrentado con las políticas neoliberales, lo que debe hacer es bañarse en el río Jordán de la ciudadanía, desprenderse del partidismo, del ombliguismo, de la interiorización y de otras muchas lacras y, humildemente,  buscar la unidad con otros para construir un programa de cambio creíble e ilusionante con vocación ganadora y capacidad de cambiar las cosas.

Voluntad unitaria y construcción de la alternativa desde abajo es lo que en IU llamamos convergencia y que, en algunos ámbitos, se está llamando llama Guanyem, Ganemos o Asambleas Ciudadanas. Quienes se sitúen en esta vía con convicción e inteligencia acertarán y a quienes se separen de esta vía, estoy seguro, el futuro se lo demandará 

 
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